A preguntas difíciles… respuestas flexibles

Muchas veces no podemos responder una pregunta y muchas más, no queremos hacerlo. Cuando una pregunta directa nos compromete a exponer nuestra privacidad o la de otros, es más saludable dar una respuesta ingeniosa, o en su lugar, un comodín flexible.

De eso se trata des-contextualizar una pregunta, transformarla en una relación causa- efecto, o sencillamente establecer nuestras propias condiciones en una conversación.

No estamos obligados a responder preguntas que no queremos responder.

¿Cómo? Filosofando con la pregunta, o descubriendo las razones de la curiosidad de quien la plantea.

En algunos casos, cuando la pregunta quiere indagar sobre la vida privada de uno u otros, resulta interesante este abordaje, pues no revela lo esencial, pero sí satisface al “preguntante”, pues sacia sus ganas de explorar el problema.

A preguntas difíciles…

Respuestas flexibles

1- Descontextualizando la pregunta

Cuando dar una respuesta nos compromete o nos fuerza a revelar problemas de otros que no nos es posible revelar, no queremos revelar o revelarlos puede causar un daño a terceros, podemos evitar la respuesta directa des-contextualizando la pregunta.

Esto, responde a la curiosidad del “preguntante” y no nos genera un compromiso.

  • ¿Y por qué lo quieres saber?
  • Sería interesante saber además...
  • Antes de evaluar eso, tendríamos que...

Respondemos sobre el problema, pero hablamos de ello en un contexto diferente, ignorando la esencia de la pregunta, pero respondiéndola formalmente.

Esta es una respuesta a las preguntas que nos ponen en un callejón sin salida, pero a las cuales podemos contextualizar si analizamos la pregunta.

Ninguna pregunta es lo suficientemente directa que nos fuerce a revelar lo que no podemos o no queremos.

Preguntas dificiles respuestas flexibles

2- Evaluando la pregunta y sustituyéndola por otra

Al escuchar la pregunta, podemos evaluarla y sustituirla por otra, que no sea nociva (comprometedora, malintencionada, etc.).

Se trata de comunicar con la nueva pregunta que no hay falta de voluntad para responder, sino demostrar la inutilidad o la inconveniencia de hacerlo.

  • Ejemplo 1:

Pregunta: ¿Qué te contó Juan?

Respuesta: Lo importante no es lo que me dijo, sino…

  • Ejemplo 2:

Pregunta: ¿Sabes quién hizo esto?

Respuesta: Eso es irrelevante, lo importante es ahora solucionarlo. Tendremos que…


3- Pidiendo aclaración del sentido/ causa de la pregunta

La aclaración del sentido es un truco de retórica que desarma al preguntante que hace una pregunta maliciosa.

Consiste en responder la pregunta con otra pregunta pidiendo la aclaración de su significado o simplemente preguntando la razón de la pregunta.

  • ¿Por qué quieres saberlo?
  • ¿Qué ganamos con hablar de ello?
  • ¿Crees que sería bueno hablar de X cuando no está presente?
  • ¿A qué te refieres con…?

A preguntas difíciles… respuestas sinceras

Es muy común que ante las preguntas difíciles no podamos o no sepamos negarnos a responder.

En ocasiones nos resulta incómodo responder que francamente, no queremos contestar.

Pero si queremos ser sinceros preservando nuestra intimidad o la de otros, no hay otra solución.

Lo que vale es la intención de ser honesto. Y una respuesta que revela nuestra voluntad de no contestar, lo es.

Pues generalmente: «No quiero responder a eso» es un innecesario primer golpe para una batalla verbal. En su lugar, mantenemos la paz y damos, a preguntas difíciles, respuestas flexibles.

Atencion plena

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