El foco en la felicidad: Compensando la negatividad evolutiva

La negatividad evolutiva

El cerebro animal se concentra en el depredador que acecha y no en la frescura del agua del manantial que bebe. La presión evolutiva ha hecho que estemos programados para prestarle mayor atención al peligro que al bienestar. Los humanos somos negativos por naturaleza.

Sé sincero ¿cuánto tiempo puedes mantener la atención en un problema? ¿10, 15 minutos, 2 horas, todo un día, una semana, años? ¿Y cuánto tiempo prestas atención a las experiencias de amor, alegría, felicidad?

Lo positivo no contribuye a la supervivencia y por ello es más probable que a largo plazo olvidemos los buenos momentos pero recordemos los malos: épocas de miedo, angustia o dolor.

Campo de flores

No es vital ser positivos, como animales sabemos mejor cómo enfocarnos en la negatividad. El animal que debe adaptarse al medio y sobrevivir, pero reconocer esta verdad es el primer paso para evitar este condicionamiento.

Elegimos hacer un reconocimiento desnudo y también un regado selectivo. Vamos a reconocer que somos evolutivamente negativos y vamos a adquirir el hábito de centrarnos en lo positivo, para en el futuro poder apreciar los aspectos positivos de la vida.


¿Cómo compensar la negatividad evolutiva?

Una vez que hemos aceptado que somos evolutivamente negativos, la pregunta es cómo compensar o deshacernos de esa negatividad.

Algunos neurocientíficos señalan que activando frecuentemente ciertas zonas del cerebro ayudamos a desarrollar nuevas conexiones neuronales (sinápticas) que paulatinamente se acercarán a absorber las experiencias positivas.

Rick Hanson, el autor de Cerebro de Buda: la neurociencia de la felicidad, el amor y la sabiduría, señala que aunque estamos programados para concentrarnos en lo negativo, podemos cambiar nuestros procesos mentales para enfocarnos en los aspectos positivos de nuestra vida.


 Compensar la negatividadActivación e instalación

Hanson habla de dos fases cognitivas, llamados activación e instalación. La activación nos hace responder al entorno (efectos positivos o negativos) y la instalación coloca la experiencia en nuestro bagaje.

Para ello es importante tomarse un momento para reflexionar cada vez que algo bueno se cruza en nuestro camino, de esta forma grabamos el recuerdo de lo positivo.

Conscientemente, grabamos en nuestra mente los momentos positivos y elegimos no centrarnos en los sucesos negativos. De esta forma, vamos poco a poco compensando la negatividad de nuestro cerebro animal.


Neutralizando la negatividad evolutiva

Concentrarse en lo negativo nos hace seres pasivos, señala Hanson, pues como un animal de la selva solo reaccionamos a las amenazas. Pero tampoco se trata de ser positivos, sino tener un pensamiento claro que nos ayude a ver la realidad para distinguir lo bueno de lo malo y relativizar los aspectos negativos.

Hanson señala que no se trata de evitar los acontecimientos negativos, sino de tomar otra filosofía frente a lo positivo. Por ejemplo, hablar de las cosas buenas y no siempre sentarse a conversar cuando hay problemas.

Con esfuerzo, día a día, somos capaces de crear estados mentales de calma y dicha. Es posible entrenar el cerebro para la felicidad. Atendamos a sus reglas. Vivamos la experiencia, pero almacenémosla adecuadamente para vivir la alegría y neutralizar la negatividad.

Atencion plena

~Gracias por estar aquí ahora.~

También te podría gustar...

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: