El efecto Carpenter: Cuando la mente juega a favor (o en contra)

El efecto Carpenter, cuando la mente juega a favor (o en contra)

Un corredor entrena la mente visualizando su rutina y logra una máxima velocidad en la carrera. Este entrenamiento es percibido en el cerebro como real, causando una reacción motora y potenciando su performance. Pero también se da a la inversa.

El miedo, la inseguridad, la falta de confianza pueden reducir o anular las capacidades motoras y musculares de una persona. Tú sabes cómo hacerlo bien, pero en el momento decisivo, no puedes.

El efecto Carpenter dice que las acciones de una persona pueden estar influenciadas por las expectativas o sugestiones sin que la persona misma sea consciente de ello.

Cualquier movimiento humano comienza en forma de una imagen mental; luego se reproduce como contracción muscular y movimiento, incluso si esta actividad se hace de forma automática.


¿Qué es el efecto Carpenter?

El efecto Carpenter (efecto ideomotor en medicina) fue formulado en 1852 por William Benjamin Carpenter y confirmado luego por investigadores fisiólogos en todo el mundo. Pavlov aportó copiosa evidencia científica para el estudio de la memoria motriz y afirmó:

“Cuando piensas en un cierto movimiento, involuntariamente lo produces”.

Esta memoria motriz y muscular es un hecho basado en evidencias científicas y si se lo utiliza correctamente, puede producir muy buenos resultados para aumentar el rendimiento.

La única condición es que tengas la memoria adecuada. Es decir, que sepas cómo hacerlo bien.

No se trata de visualizar el resultado, sino de vivir mentalmente la experiencia. Por ejemplo, vas en coche a dar un concierto y tus dedos se deslizan sobre un teclado imaginario. Sientes las teclas, oyes la música, experimentas las sensaciones de tocar de forma perfecta, como lo sabes hacer.

Si sientes pánico y te ves cometiendo errores, solo estarás entrenando tu mente con fallos. Los que probablemente repetirás.

Es también una forma de regado selectivo. Eliges centrarte en lo positivo, porque sabes que es lo que te hace bien.


Las leyes del efecto Carpenter

El efecto carpenter

Ley # 1

Cuanto más precisa sea la imagen mental, más preciso será el movimiento.

Ley # 2

Tu cuerpo debe coincidir con tus imágenes mentales.

Esto quiere decir que las partes involucradas deben estar listas para reproducir la imagen mental. Por ejemplo, si quieres entrenar una carrera, tus articulaciones deberán estar sanas y tus músculos deberán ser fuertes.

Ley # 3

Entrena la comunicación entre el cerebro y el cuerpo creando la imagen mental desde tu interior y no desde el exterior.

Es decir, no te veas ganando la carrera, sino siéntete corriendo.

Ley # 4

Comienza lentamente, luego alterna movimientos lentos y rápidos. Hazlo tal como lo harías si estuvieras realizando la acción.

Ley # 5

Agudiza las sensaciones de cada movimiento hacia el movimiento ideal.


El efecto Carpenter negativo

El efecto Carpenter también puede ser negativo. Si te concentras en pensar en los errores que podrás cometer estarás bajo la influencia del miedo, de la ansiedad y repetirás esas respuestas inconscientes en el momento decisivo.

De la misma forma, una persona que ha vivido un accidente puede desarrollar una propensión a los mismos. Freud lo llamó “neurosis traumática”, que es la capacidad de reproducir experiencias hasta en el más mínimo detalle.

Tu entrenas para que esa conexión mente-cuerpo te de buenos resultados y lo que obtienes es una memoria de errores. Errores que se repiten y que te van a dar malos resultados, una y otra vez.

Tú sabes cómo hacerlo bien, pero tu mente no está entrenada para activar esa respuesta del cuerpo que puede dar lo mejor de sí.

Efecto carpenter negativo

Los pensamientos negativos en sí no conforman el efecto Carpenter. Este efecto es relacionado con la memoria muscular, una de las ramas de la fisiología. Lo que no quiere decir que el pesimismo y una actitud depresiva puedan también influir de forma negativa en el rendimiento.

Una buen forma de entrenar la mente es meditar. No se trata de convertirnos en maestros de la meditación, sino simplemente dedicar unos minutos al día a relajarnos y aquietar la mente.

Esto no solo nos ayuda a mantener la calma y el foco, sino que mejora nuestro rendimiento mental y nuestra salud.

¿Cómo lo hace? De esto hablamos en 70 beneficios de la meditación basados en estudios.

Atencion plena

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