El efecto Diderot y la simplicidad voluntaria

Efecto Diderot

El efecto Diderot argumenta que en ocasiones comprar algo genera una espiral de consumo que proporciona efectos contrarios a los que se buscan.

El mismo Diderot se lamentaba de haber cambiado su vieja túnica por una lujosa bata escarlata, el primer paso que desencadenó el efecto que lleva su nombre y del que se lamentó durante toda su vida.

Su contraparte es la simplicidad voluntaria, un concepto que no es nuevo. Ya Epicuro afirmaba que la felicidad y el bienestar debían lograrse con la utilización mínima de recursos y moderando o evitando todo lo superfluo.

¿Qué es el efecto Diderot?

Denis Diderot

Denis Diderot

El filósofo y escritor francés Denis Diderot, escogido miembro de la Academia Francesa, vivió en la pobreza durante casi toda su vida aún cuando fue un gran escritor y enciclopedista.

Pero todo cambió en 1765, cuando ante la imposibilidad de ofrecerle una dote a su hija Angelique, la reina Catalina II de Rusia le ofreció comprarle su biblioteca.

Catalina II de Rusia, “Catalina la Grande” fue una soberana dotada de belleza e inteligencia. Fue una amiga y protectora de grandes filósofos, como Diderot, Voltaire y Rousseau.

En 1773, por invitación de Catalina, Diderot visitó la corte. Y Catalina le compró su biblioteca y se la legó de por vida, nombrándolo administrador y pagándole un salario de 50 años por adelantado. Diderot fue además nombrado miembro honorario extranjero de la Academia de Ciencias de San Petersburgo.

Fue así que Diderot cambió su vieja túnica por una lujosa robe de chambre escarlata, regalo de Catalina. Era tan hermosa, que el filósofo inmediatamente notó el contraste entre su túnica y sus objetos. Y comenzó a comprar cosas nuevas y lujosas que combinaran con ella.

Compró un sillón de cuero, nuevos muebles, nuevas obras de arte, un reloj, espejos, contrató una nueva ama de llaves y adquirió otras cosas que cambiaron su estilo de vida y que lo hacían sentir incómodo y desdichado. Durante casi 10 años, no publicó nada.

Esta compra tan reactiva comenzó a conocerse como el efecto Diderot (McCracken, 1990).

Ya el filósofo se lamentaba de sus efectos en 1769 en Arrepentimiento por mi vieja bata o una advertencia para aquellos que tienen más gusto que fortuna.

El efecto Diderot desencadena la reconsideración del sistema de objetos de su clase generando una espiral de consumo derivada del objeto nuevo.

Una prenda nueva conlleva a considerar todo lo que está en el armario, un nuevo sofá lleva a examinar las cortinas, las alfombras y los demás muebles de la sala de estar…

Este efecto se basa en el sentido naciente de comparación y el concepto de materialismo, que designa la relación que desarrollamos con los objetos materiales, ya sea como centro de nuestra vida, como un signo de éxito o status, o considerar los objetos como la fuente misma de la felicidad.

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El efecto Diderot en la vida diaria

Este efecto Diderot señala que obtener algo nuevo genera una espiral de consumo que nos obliga a adquirir cada vez más cosas.

En el día a día, significa comprar un coche y luego tener que duplicar las horas de trabajo para mantenerlo: comprar repuestos, gasolina, prendas de ropa de acuerdo al nuevo status, gastos ocasionados por viajar en el coche y por los lugares donde se visitan, etc.

Nuestra vida tiene una tendencia natural a complementar, actualizar, construir y acumular. La exposición al efecto Diderot también está determinada por la publicidad, por los mensajes de los medios y por la sociedad.

Se trata de no reconocer cuándo es suficiente, cuándo compramos cosas superfluas, que no necesitamos y que nos hace vivir una vida complicada e infeliz.

Diderot dijo:

“Deja que mi ejemplo sirva como una lección. En la pobreza hay libertad. El lujo tiene sus limitaciones”.


Qué es la simplicidad voluntaria

Paisaje de acuarela

Todas las personas pueden tener una vida simple y eso no depende del dinero que tengamos, sino de nuestra elección de vida.

Las razones para hacerlo pueden ser muy variadas, desde la búsqueda de la espiritualidad, o el prestar una atención más dedicada a la salud, o quizás debido a una comprensión de los problemas ecológicos.

Ilustracion acuarela

Tal vez el móvil de llevar una vida simple sea la búsqueda de justicia social, el rechazo al consumismo o simplemente porque es la forma de vida que más felicidad y armonía nos genera.

La simplicidad voluntaria se refiere a un estilo de vida no agresivo, en su concepción más amplia.

La elección consciente de mantener un estilo de vida simple se inicia al comprender el gasto superfluo que la sociedad de consumo nos intima a tener constantemente mediante propuestas de cambio. Que no son tales, sino más lo mismo: nuevos modelos que ya llevan incorporados el fin de su vida útil y que obligarán a los usuarios a desecharlo para volver a comprar otro.

Las personas que practican la simplicidad voluntaria actúan con plena consciencia en el control de sus deseos de comprar servicios o cosas y regulan de esta forma el valor (la calidad) de su propio tiempo de vida.

Tal vez algunas personas emplearán ese tiempo libre en ayudas voluntarias a otras personas, otras lo canalizarán hacia su propia persona y habrá quienes potenciarán sus actividades creativas en las artes o simplemente dedicarán ese tiempo al intercambio social o al ocio.

Sea como fuere, la simplicidad como un cambio voluntario es positiva, en oposición al efecto Diderot, que es impuesto, e incluso sus causas no pueden determinarse racionalmente.


Historia de la simplicidad voluntaria

Epicuro

Epicuro (341- 270 a. C.)

Existen muy diversos referentes históricos en cuanto a llevar un estilo de vida simple. Es posible encontrar la simplicidad voluntaria entre las diversas formas de ascetismo griego y oriental, en los estoicos y cínicos y es exactamente en Epicuro donde podemos apreciar el aspecto real del concepto de la simplicidad voluntaria.

Las teorías filosóficas como el Epicureísmo o el Estoicismo estaban a favor de este modo de vida. Epicuro afirmaba que la obtención de la felicidad y el bienestar corporal debía hacerse con la utilización mínima de recursos y que todo aquello que fuera considerado superfluo debía moderarse o evitarse por completo.

La escuela cínica de Antístenes sostenía que la civilización y su forma de vida era un error y que la felicidad venía dada siguiendo una vida simple y acorde con la naturaleza.

Epicuro estudió y revisó  exhaustivamente las necesidades humanas e hizo una propuesta que coincide con los patrones actuales de simplicidad voluntaria. Sus pensamientos al igual que los de la cínica, nos invitan a discernir lo necesario de lo superfluo y lo artificial de lo natural, retornando a la simplicidad.

Sus profundas raíces históricas encuentran expresión en todas las sabidurías ancestrales tradicionales: hace más de dos mil años los cristianos repetían “Oh Señor, no me concedas ni pobreza ni riqueza” y los taoístas señalaban que “aquel que sabe lo que es suficiente, es rico“.

Cuando Platón y Aristóteles proclamaban la importancia en la sociedad del “hombre de oro” cuyo sendero en la vida no poseía excesos ni carencias los budistas promovían “el sendero medio” entre la pobreza y la acumulación sin sentido.

Obviamente, la vida simple no es una invención social contemporánea.

Lo nuevo es la radicalización de los cambios que genera ese hiperconsumo, tanto ecológicos como sociales, que producen un daño permanente al lugar donde vivimos.


Simplicidad voluntaria y consciencia

Arbol acuarelaLa simplicidad voluntaria y la sobriedad es un estilo de vida que consiste en reducir voluntariamente el consumo, evitando el efecto Diderot, sus consecuencias en la vida personal, familiar, en el entorno, así como los problemas ecológicos que genera.

En la búsqueda de una mejora ecológica, el decrecimiento es una respuesta inteligente, en un tiempo donde lo sustentable ya no es suficiente para solucionar los problemas de nuestro planeta.

Este es otra de las consecuencias del efecto Diderot, que nos ayuda a comprender el desequilibrio que en ocasiones genera lo innecesario, lo superfluo, lo exagerado, en nuestra vida diaria y en todas las opciones de nuestro vivir.

La simplicidad voluntaria nos ayuda a comprender qué es lo verdaderamente importante, pero además libera recursos, los que podemos destinar a hacer lo que siempre hemos querido hacer, ayudar a otros, cumplir un propósito de vida…

Y libera tiempo, el que podemos utilizar para hacer lo que realmente queremos y que también nos permite vivir una vida más consciente, con atención plena.

Atencion plena

~Gracias por estar aquí ahora.~

Fuentes:

Efecto Diderot| 4brain

Simplicidad voluntaria y decrecimiento| Ideasustentable.

Imagen Diderot| Wikimedia

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