No juicio, tolerancia, empatía: La energía de la compasión

Compasion mindfulness

¿Por qué se dice que durante la práctica de la meditación desarrollamos la compasión? Porque cuando nos concentramos en centrar nuestra atención, nos encontramos con que muy a menudo nuestra mente se empeña en vagar de un pensamiento a otro.

Una respuesta común sería culparnos y reprocharnos el haber fallado, pero en lugar de eso debemos volver nuevamente a comenzar, sin juicios, con tolerancia y bondad. Esa es atención compasiva hacia nosotros, la que aprendemos a hacer extensiva hacia todo y hacia todos.

“Mientras que el mindfulness tiene que ver con el cultivo de la atención pura, es importante que el discernimiento, la visión clara y la sabiduría aporten una cualidad afectuosa a la atención, una apertura a cualquier cosa que pueda aparecer, junto a la disposición bondadosa a ampliar nuestra compasión hasta que nos abrace a nosotros mismos”.

Jon Kabat-Zinn


La energía de la compasión

La compasión es un sentimiento bello, pero no tiene sentido practicarlo obligándonos a sentirlo. Es una emoción que nace, de forma natural, sin que nuestra voluntad infiera en cómo debería ser. Podemos sentir compasión o no sentirla, pero también puede desarrollarse con la meditación.

Con la práctica de la meditación, aprendemos a ver lo bueno dentro de nosotros mismos, nuestra esencia que comúnmente ignoramos, abiertos a la aceptación y a la compasión. Incluso, sin meditar.

La atención plena es de por sí un desafío para nuestra vehemente mente en la vida diaria, cuando queremos centrar nuestra atención en este instante. Nuestra mente vaga hacia el pasado, hacia el futuro, y hacia los objetos que nuestra mente juzga debe prestar atención urgente, incluso los que nos negaríamos a detenernos a considerar si se nos fuera formulada la pregunta.

Por eso es tan importante el regado selectivo y la necesidad de centrar nuestra atención de forma correcta para crear nuestro entorno armonioso.

La bondad y la compasión están presentes en nosotros, pero es posible que nuestra mente ocupada no se ocupe de ellas. Porque el primer paso hacia la compasión es la comprensión del sufrimiento.

Sin atención, no hay comprensión y sin ella, no hay compasión.

Mediante la contemplación y la reflexión, podemos poner las cosas en perspectiva, abrazamos nuestro sufrimiento, sufrimos menos y podemos mirar al otro con resiliencia y compasión.

La resiliencia es la capacidad de poder ponerse en el lugar del otro. Vemos que el otro también sufre, que es una víctima de su propio sufrimiento.

La energia de la compasion


“Junto con la sabiduría, la compasión es la cualidad más destacada de la Mente Iluminada. Estas son dos cualidades inseparables, como las dos caras de una misma moneda”.

Dharmachari Samamati

Atencion plena

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