Consumismo mental: ¿A qué expones tu mente?

Todos tenemos la libertad de elegir lo que dejamos entrar en nuestra mente. Pero no siempre lo hacemos así.

Cuando nos quedamos mirando la televisión por miedo a confrontar el silencio, cuando dejamos que Internet, la radio, la música o las conversaciones nos sumerjan en un mundo de pensamientos o imágenes tóxicas, perdemos esa libertad.

Que pones en tu mente

No hace mucho me negué a ver un vídeo casero de violencia callejera en casa de un pariente. “No puedes vivir fuera de la realidad”, me dijeron. “De hecho, lo hago”, contesté. “Es mi mente, y yo elijo qué poner en ella”.

No creo que a nadie ofenda esta aseveración.

Thich Nhat Hanh lo expresó muy sabiamente: “Una cosa es estar informado y otra, estar abrumado”. Estamos expuestos a mucha información, pero sin duda la elección es absolutamente nuestra.

Además, la elección de consumir medios que promueven que la violencia sea un bien de consumo y por ende, respaldar el negocio de la violencia, es algo a lo que podemos negarnos, sin ofender a nadie.

Tenemos el derecho a hacerlo. Pero también, y en todos los casos, es decir, siempre, tenemos el derecho de elegir qué poner en nuestra mente.

¿Qué es lo que ponemos en nuestra mente?

Esta semana leí un artículo muy interesante y hermoso de la hermana True Dedication, en el que afirma:

“Nuestra mente está hecha de lo que le damos de comer, por lo que necesitamos saber cómo nutrirla y protegerla”.

Me sentí identificada, pues creo que ya tenemos bastante a lo que obligatoriamente está expuesta nuestra mente para agregarle más violencia y más negatividad.

Qué pones en tu mente

Quiero poder elegir. Creo que tengo el derecho de hacerlo, y lo hago.

No uso teléfono celular, creo que no tengo la obligación de estar disponible todos los minutos de mi vida.  La tecnología actual me permite estar conectada, sin perder esa libertad.

No me refiero a cerrar los ojos, sino a no exponernos a lo que nos hace mal, negarnos a estar conectados 24 horas a costa de vivir las experiencias del día, o decir NO al negocio de la violencia.

Esto no quiere decir no informarse, no leer, no ver televisión, sino simplemente elegir.

Cada medio es diferente y expone las noticias o la realidad a su modo, quizás un modo de ver que no compartimos, que nos es violento y que, además, no refleja la  compleja realidad en la que vivimos.

Si leemos literatura o historia, habrá muerte y violencia, pero la diferencia de ello es que este no es un producto de consumo.

Creo que debemos reconocer que los medios que consumimos no son obligatorios y que tenemos el poder de desconectarnos cuando es necesario.

Lo que cualquiera puede percibir es cómo un boletín de noticias puede hacer que una persona sienta miedo, desesperación y odio.

En gran medida, las redes sociales nos generan estos sentimientos y lo vemos constantemente en los comentarios de las publicaciones.

Los medios a los que estamos expuestos alimentan los instintos básicos de ira, miedo, tristeza, así como también pueden desencadenar emociones muy positivas: amor, alegría, felicidad.

Entonces, ¿por qué no elegir lo que ponemos en nuestra mente?


La sobredosis de información

Sobredosis de información

Thich Nhat Hanh dice que es bueno tener una estrategia para lo que consumimos y establecer una intención. Si vivimos en familia, podemos hablar de ello y establecer un plan para nosotros y para nuestra familia.

La práctica de ver televisión en la cena, o tener la radio prendida todo el día, o estar expuestos a publicidad durante buena parte del día es un parloteo constante de medios que nos hacen olvidar disfrutar del momento presente y mantenernos presentes para nuestros seres queridos.

Lamentablemente, hay mucha violencia en los medios y esto nos contamina. No se trata de cerrar los ojos a lo que pasa, sino decidir cuánta cuota de información queremos tener.

Pero es absurdo esperar que los medios nos brinden la libertad del consumidor a elegir lo que queremos consumir. Debemos ser nosotros quienes elijamos. Al menos, cuando podemos hacerlo.

Porque todo el tiempo, mientras viajamos en coche o simplemente caminamos, estamos expuestos a todo tipo de consumo que nos es obligatorio: anuncios de publicidad, ruido, contaminación, música, gritos…

Por eso, mientras podamos, debemos elegir qué poner en nuestra mente.

De eso hemos hablado en el regado selectivo: transformando la basura en flores.

Elegimos qué semillas regar.

El regado selectivo


Gracias| Hermana True Dedication.

Imagen portada| Joshua_Willson

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