¿Por qué juzgamos? ¿Es posible no juzgar?

Es posible no juzgar

“No-juicio” es cultivar una postura sin juicios hacia los demás y hacia nosotros mismos. Pero no juzgar suele ser difícil, y dejar de hacerlo, aún más. Una vez que nuestra mente forma un prejuicio, tiende a ignorar la información que amenaza esta convicción.

Un juicio es una interpretación espontánea de nuestra mente. Esta, es muy a menudo inexacta, pero de todas formas influye en nuestro pensamiento, en nuestras emociones y en nuestro comportamiento.

El juicio es un proceso innato. Saltamos de señales vagas para crear la realidad que nos rodea y… ¡nos convencemos de que es realmente así!

Pero ¿hay alguna forma de dejar de lado el juicio?

El juicio y el prejuicio

Juicio y prejuicioLa psicología social dice que nuestras expectativas y motivos inclinan nuestros juicios.

Juzgamos a quienes no cumplen esas expectativas, a quienes nos lastiman y a quienes entren en conflicto con esos motivos. También juzgamos a quienes nos recuerdan nuestras deficiencias.

Los juicios más duros son hacia las personas cuyo comportamiento, el que reprobamos, es similar al nuestro: Si nos reprochamos el ser perezosos, por ejemplo, nos sentiremos molestos ante una persona perezosa.

Pero muy frecuentemente, los juicios más severos los guardamos para nosotros mismos. Si algo nos sale mal o no tenemos éxito, nos apresuramos a juzgarnos:

No somos lo suficientemente buenos, somos incompetentes, somos un fracaso. En mayor o en menor medida, surgen las etiquetas.

Y durante ese duro juicio, olvidamos lo que hemos hecho bien. No es frecuente que recordemos los éxitos que hemos tenido cuando algo sale mal y nos reprendemos a nosotros mismos.

Juicios y prejuiciosDel mismo modo, enjuiciamos a los demás y los juzgamos, pero no solo por su último comportamiento, sino también los prejuzgamos en base a su apariencia, a su lenguaje corporal, etc.

Luego ese juicio, tiñe todos los juicios posteriores. Es muy difícil que cambiemos un juicio que nos hemos formado.

Si juzgamos negativamente en un principio, es poco lo que puede cambiar esa convicción que se ha arraigado en nuestra mente.

No juzgar es sumamente difícil, pues el juicio es un proceso innato. Y ¿cómo se forma?

Tomamos una señal vaga y la modelamos para crear nuestra verdad…

Luego, nos convencemos de que esa, nuestra “verdad”, es la realidad.


¿Cómo no juzgar?

Como no juzgar

No es fácil no juzgar, especialmente cuando estamos tensos, atravesamos momentos de crisis, nos sentimos frustrados o experimentamos otras emociones intensas.

Pero para salir de este ciclo, es imprescindible serenarnos.

Debemos observar nuestros propios procesos de pensamiento para tomar conciencia de esos juicios automáticos. Se trata de mantener una conciencia plena hacia el juicio, detectarlo y observarlo.

Thich Nhat Hahn lo describe muy bien cuando habla del reconocimiento del hábito mental. Puedes leer sobre esto en el reconocimiento desnudo.

El reconocimiento desnudo es estar atentos e identificar un hábito negativo cada vez que surge en nuestra mente (como el juicio), transformándolo en el hábito mental positivo del reconocimiento.

De esta forma, no nos forzamos a no juzgar, sino que cuando lo hacemos, ya no es una conducta automática. Y poco a poco, somos más conscientes de nuestros juicios.


La meditación y el No-juicio

Meditación no juicioLa meditación es una forma de entrenar la mente para no juzgar. Cuando estamos sentados meditando, centrando nuestra atención en la respiración, aún en una meditación sencilla, nos damos cuenta que nuestra mente vuelve a vagar una y otra vez.

Allí estamos nosotros, recordando una discusión que tuvimos hace unas horas o planificando lo que haremos en el día para solucionar un problema que nos preocupa.

Pero debemos volver una vez más a llevar la atención a la respiración. Y debemos hacerlo amablemente, sin juicios. Se trata de no culparnos por haber fallado, de no desencadenar una conversación mental de “lo hice mal de nuevo”.

De la misma forma, mientras meditamos centrando nuestra atención en la respiración, solemos pensar que la inhalación no fue lo suficientemente larga, que tragamos saliva torpemente, que lo estamos haciendo mal.

Observar este juicio es un entrenamiento para no juzgar. No se trata de respirar de una forma determinada, no hay forma de hacerlo “mal”. Simplemente respiramos.

Como evitar el juicio

Una forma de dejar de lado el juicio es dejar ir el lenguaje crítico y centrarse en la información descriptiva, pero sin etiquetas. Para pasar del juicio a la descripción, hace falta práctica, y una buena forma de hacerlo es con la meditación centrada en objetos.

En cualquiera de las meditaciones guiadas, experimenta, no juzgues. Y en la vida diaria, acepta el momento tal como es.

Proponte desde ahora suspender tus juicios durante 5 minutos, 1 hora, durante todo un día, o hasta toda la vida. De esa forma, renuncias a tu hábito de etiquetar, lo cual reducirá tus emociones dolorosas y te dará una imagen más clara del mundo.


Historia

Un día, el hijo de un hombre simple recibió un caballo de regalo y un amigo le dijo a su padre:

“¡Es estupendo que tu hijo haya recibido un caballo!”

El hombre simple respondió: “¿Lo es?”

Un tiempo después, el niño se cayó del caballo y se rompió una pierna. El amigo dijo:

“¡Es horrible que tu hijo se haya roto la pierna!”

A lo que el hombre simple respondió: “¿Lo es?”

Al tiempo, estalló la guerra y el chico no se alistó debido a la lesión en su pierna. El amigo dijo:

“¡Qué suerte, que tu hijo no haya tenido que unirse al ejército!”

Y el hombre simple volvió a contestar: “¿Lo es?”


El hombre simple es el maestro de la vida, que no emite juicios. Cualquiera que sea la opinión y el juicio que escucha, se encoge de hombros.

No se involucra en los argumentos, acepta el juicio de otros como una opinión personal e individual, solo como un enfoque de la verdad, un punto de vista.

Porque el juicio es eso: Un enfoque de la verdad desde un punto de vista, nada más. No es la verdad misma. Y no juzgar es cultivar una perspectiva más sabia, la que nos libera del condicionamiento falso del nuestro propio juicio y del que nos impone la sociedad.

El No-juicio es uno de los fundamentos de la Atención plena.

Quizás también te interese leer Juicios objetivos, actitudes felices, para ver cómo es posible invertir la percepción del juicio de un entorno que nos hace infelices, por un juicio positivo que nos hace sentir bien.

Atencion plena

~Gracias por estar aquí ahora.~

Historia del hombre simple| Mindfulness.kery.org

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