Qué es el desapego y cuándo necesitamos “dejar ir”

Es muy común que el desapego se relacione con no desear nada, e incluso, con la indiferencia. Pero “dejar ir” no significa eso, sino dejar de obsesionarnos con lo que nos hace daño.


Lo contrario, es el apego: no podemos abandonar un pensamiento, no podemos dejar de traerlo a la mente y repasarlo, una y otra vez, no podemos dejar de hablar, de escuchar, de desear. Es porque entendemos que algo no está completo y creemos que necesitamos solucionarlo para estar bien, para ser felices.


Pero antes de practicar el desapego, necesitamos el reconocimiento. Pues tenemos que observar qué apegos obstaculizan nuestra felicidad y, aunque parezca contradictorio, el lograr nuestras metas en la vida.


“Dejar ir” no significa que siempre debamos sentirnos desapegados, sino que debemos de ser capaces de practicar el desapego cuando sea necesario.

El desapego cita

¿Qué es el apego?


El apego es uno de los obstáculos de la consciencia plena, pues nos atrapa en un temor constante de la pérdida o de que lo que deseamos no se haga realidad. Deja fluir el miedo, la inseguridad y otras emociones negativas que nos mantienen en una constante insatisfacción.


Generalmente, todos vivimos el día a día en una montaña rusa de emociones, pero esas emociones son generadas por lo que va sucediendo en el trascurso de nuestra jornada.


Somos una hoja al viento y nos dejamos llevar, sin control.


Si algo sale como lo planeamos, estamos felices, si algo inesperado ocurre, nos sentimos de mal humor, enojados, infelices.


Y dejar que las cosas que pasan nos afecten de esa forma, generando una espiral de negativismo para nosotros y para todos los que nos rodean, es muy nocivo.


El apego nos impulsa a querer controlar todas las circunstancias, lo cual es imposible. Y estamos confiando nuestra felicidad en un factor que no podemos controlar.


Además, teniendo en cuenta que los seres humanos tendemos a verlo todo de forma sesgada y que si algo no sale exactamente como queremos, eso no implica que esté mal, el apego al control es totalmente innecesario.


¿Cuántas veces, algo que consideramos “malo” se ha convertido en la experiencia más enriquecedora de nuestra vida, o nos ha conducido a un nuevo camino que no hubiéramos explorado por querer tener ese control?


¿Qué significa desapego?

Es evidente que algunas cosas nos resultan esenciales para vivir, para trabajar, para sentirnos bien con nosotros mismos, el problema surge cuando dependemos de ellas, es decir, cuando experimentamos sufrimiento cuando no las tenemos.


El desapego con las cosas

El desapego no es austeridad. Frase de Buda

El desapego hacia los objetos no es que no debas poseer nada, sino que nada debe poseerte.


Es sentir gratitud por lo que tenemos y percibir los obstáculos de nuestra vida como objetos temporales de nuestra imaginación, sin sentirnos víctimas. ¿Realmente necesitamos eso que deseamos o es solamente una ilusión?


Por eso es bueno comprender qué cosas aportan realmente valor a nuestras vidas.

El desapego en el amor

Sin el desapego nuestro amor tiende a volverse obsesivo, cita de Thich Nhat Hahn

Relacionado con el amor, es dejar ir las perspectivas de obtener algo a cambio. Eso no es indiferencia, es verdadero amor.


Necesitamos el desapego para comprender que el amor no es control, es aceptación.

El desapego en las situaciones

El desapego es creer que hay un futuro, cita

Las buenas experiencias que vivimos en nuestro día nos ponen contentos, nos hacen sentir bien. Pero las “malas experiencias” son desproporcionalmente desagradables y tendemos a mantenerlas en nuestro presente, repasándolas una y otra vez.

El desapego en las situaciones es hacer lo mejor, pero luego desapegarnos del resultado, algo que no podemos controlar.

El desapego en la aprobación/ validación

El desapego en la aceptación o validación, cita de Thich Nhat Hahn

Somos seres sociales, y todos queremos ser reconocidos y aprobados por las personas que nos rodean. Pero cuando esa necesidad es prioritaria y no podemos vivir sin la alabanza, sin la aprobación, nos sentimos mal cuando a alguien no le gusta lo que hacemos o decimos, si sentimos la desaprobación del otro, no podemos crecer.

El desapego a la validación de una persona, de los demás o de la sociedad es otra de las actitudes para vivir en paz con nosotros mismos.

«Dejar ir» los pensamientos

El desapego no es librarse de los recuerdos, cita de Arti Honrao

Desapegarnos de los pensamientos es liberarnos del pensamiento obsesivo, especialmente es que no nos es útil o es negativo.


Esta es la forma de desapego más importante, pues es el primer paso para el desapego en todas las situaciones anteriores. Se trata de tener un cierto control sobre lo que pensamos, pues nuestros pensamientos se convierten en emociones que nos hacen actuar.


Es decir, creemos que ese pensamiento obsesivo es real, sentimos la emoción negativa, no podemos dejar ir el sentimiento y actuamos, frecuentemente de forma impulsiva y errónea.


¿Cómo practicar el desapego?

“Dejar ir” es uno de los fundamentos de la atención plena. Y lo practicamos a través de la meditación. Esto se convierte en una práctica cada vez más habitual en nuestra vida diaria, pues de eso se trata meditar.


“La meditación que no se aplica a la vida diaria es estéril y limitada” dijo Bhante Gunaratana.


Porque nos permite practicar una cierta dosis de desapego en la vida, comprendiendo que no todos los pensamientos son importantes, algunos son inútiles, innecesarios, en ocasiones tontos, por es mejor dejarlos ir.


Compasión y desapego

Que es el desapego

Incorporar la compasión en la práctica de la meditación ayuda a practicar el desapego en los pensamientos.

Compasión en nuestra mente errante, que nos lleva una y otra vez hacia el pasado y hacia el futuro.


Como todo meditador, mi atención se suele dispersar frecuentemente al sentarme a meditar. Pero al ser consciente de ello, antes de volver la atención a la respiración, etiqueto los pensamientos, como hemos visto en la Meditación Vippasana y en Notas mentales.


Si el pensamiento es “negativo” (una charla mental nociva) o “inútil” (escuchando lo que grita la vecina), cada vez me es más fácil volver a la respiración.

Sin embargo, si es “útil” (una buena idea), “bueno” (un pensamiento sobre lo bien que me siento), “agradable” (pensar en alguien querido, sentir amor) me doy unos segundos para sentirme bien con la sensación, incluso me río, siento la felicidad que me proporciona y ese sentimiento de felicidad al meditar es una sensación increíble.

Luego lo dejo ir, vuelvo mi atención a la respiración, y allí hay un cambio muy positivo en la práctica de la meditación para aplicar en la vida diaria.


Creo que es importante dejar ir lo negativo sin juzgar, sin permitir que ese pensamiento se convierta en emoción, etiquetándolo como “Inútil” o «Nocivo», incluso tomándolo con humor. Recordemos el útil consejo de Thich Nhat Hahn: Hábito mental ¡Te veo! (Reconocimiento desnudo)

Y al volverse esta práctica frecuente incluso se percibe una sutil sensación de lo vano, lo que es verdaderamente útil para practicar el desapego.