Relajación mental en el bullicio: Cómo meditar con ruidos

Relajacion mental con ruidos

Sentirse relajado en una habitación silenciosa es útil para alcanzar una meditación profunda, pero lograr una relajación mental en lugares ruidosos es un reto difícil que nos ayuda a controlar el estrés y la ansiedad en situaciones extremas.

Si estás sentado en calma, atento a tu respiración, y a tu lado están sentadas varias personas en silencio, puedes sentirte relajado y meditar.

Pero si las personas hablan entre ellas o te hacen preguntas, escuchas ruidos afuera o suena una música estridente, puede que te sea difícil mantener la atención en tu respiración. En ese momento quizás pienses “ojalá hagan silencio, así podría concentrarme”. Y en ese mismo momento has perdido la concentración.

Si luchas contra el ruido, probablemente nunca puedas relajarte. El mundo no es un sitio silencioso. En lugar de eso, deja de luchar contra el ruido, abrázalo y medita en un sitio ruidoso.

Es posible.


La relajación mental en lugares ruidosos

La meditación no solamente se practica en sitios silenciosos, sino que debes paulatinamente adaptar tus prácticas a ambientes dinámicos y ruidosos. De lo contrario ¿de qué te serviría lograr una relajación mental en un entorno no real?

Entonces, practica ejercicios simples de meditación en lugares ruidosos o en situaciones en las cuales no te sientas cómodo. Presta atención a cómo reacciona tu cuerpo en ese entorno, qué sensaciones te provoca, qué pensamientos.

Con el tiempo, aprenderás lo que te provoca el ruido, mejorarás tu concentración y lograrás una relajación mental profunda.

También puedes utilizar ruido blanco para relajarte, meditar o dormir.

Puedes consultar ¿Qué es ruido blanco y en qué nos beneficia?


Deja de luchar contra el ruido

Cuanto más luchas contra el ruido, más te molestará, por eso intenta reconocer los sonidos externos. Sé consciente de ellos, observa cada sonido y luego vuelve a enfocar tu atención en la respiración.

Esto será difícil al principio, pero una vez que lo hayas practicado lo suficiente trascenderás el ruido, dejará de molestarte y lograrás una relajación mental profunda, sin importar donde estés.

Relajarse con ruidos en la ciudad


Abraza el ruido y a quienes lo provocan

Abrazar el ruido puede ser un poco difícil, especialmente si se trata de ruidos molestos.

Personalmente, me era muy difícil relajarme mientras mis vecinos escuchaban música que no era de mi gusto a un volumen demasiado fuerte. Sentía que no me respetaban, me enfurecía y me sentía frustrada.

Pero estas emociones tan intensas pueden ser parte de la práctica de la meditación. Resulta de gran ayuda observar las sensaciones y las emociones que nos provoca el ruido. En este caso, el ruido es un amigo que nos ayuda a superarnos y cuando comenzamos a verlo de esa forma, el conflicto con los ruidos molestos desaparece.

Las emociones desagradables que surgen del ruido siguen allí, pero aprendemos a convivir con ellas, volviendo la atención a la respiración, sin detenernos a pensar si nos gustan o no nos gustan y sin repetir guiones mentales tales como “¿cuándo terminará?”, “no soporto este ruido”, “¡ojalá se corte la electricidad!”.

Bodhipaksa, un maestro budista, aconseja además sentir a los seres humanos que provocan el ruido y desearles lo mejor.

Si puedo mantener una atención consciente en esos seres que están disfrutando de ese ruido o que necesitan hacerlo, las emociones negativas desaparecen.


Relajación mental y meditación con ruidos

El ruido puede ser un objeto de meditación como lo es la respiración. En ese caso, enfocamos la atención deliberadamente en el ruido, intentando mantener la concentración en esos sonidos sin análisis ni juicios.

A medida que vamos adquiriendo la práctica de dejar que los sonidos pasen a través de nuestra conciencia, logramos una relajación mental sin perturbaciones, distracciones ni emociones negativas.

El primer paso es tomar consciencia de nuestra respiración siguiendo atentamente las sensaciones corporales que la acompañan. Luego de unos minutos, comenzamos a observar lo que oímos, nos mantenemos atentos a los sonidos, incluso a los que generalmente no prestamos atención, abiertos al descubrimiento.

Nos concentramos en explorar las cualidades de cada uno de los sonidos por lo que son: ruidos o sonidos. Y evitamos asociarlos a una emoción o imagen mental.

Si en algún momento nos encontramos atrapados en alguno de estos ruidos, pensando en lo molesto o desagradable que es, simplemente tomamos nota de ello, respiramos y, sin juicios, volvemos a la conciencia de cada uno de ellos.

Lo importante no es todas las veces que debamos volver a comenzar, sino tomar conciencia de los sentimientos y emociones que nos provocan los sonidos y desarrollar la capacidad para liberarnos de ellos para lograr una relajación mental completa, con ruidos o sin ellos.

Los ruidos molestos son objetos de atención que nos permiten mejorar la forma en la cual manejamos nuestras emociones.

Nos detenemos y meditamos en el ruido.

Esto nos ayuda a relajarnos en cualquier momento y en cualquier lugar.


Atencion plena

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